Nuestros bisabuelos laboraron, se especializaron y criaron a nuestros abuelos con el trabajo de las granjas, luego nuestros abuelos abandonaron las granjas y fueron a parar a a las fabricas como resultado de la revolución industrial, solo para dejar el testigo a nuestros padres en las oficinas y nosotros ya no tenemos cabida en ellas ya que nos suplantaron las computadoras, los robots y la informática de manera que nuestros hijos y nietos se enfrentaran a la tecnología, los software y la automatización en casi todas las áreas del saber de la humanidad. ¿Como puede nuestra experiencia ayudarles si precariamente nos ayudamos a nosotros mismos?
La única salida que tiene el ser humano es reinventarse, echar mano a la creatividad y educar a sus descendientes para ser flexibles, adaptables e imaginativos tanto en lo material como en lo intelectual e inclusive en lo espiritual. Si pretendemos adoptar una postura rígida y tratar de hacer valer nuestra experiencia para inculcar educación, solo lograremos el aislamiento y quedaremos rezagados en las actividades actuales tal y como sucede cuando competimos con los mas pequeños en un video juego.
Debido a lo acelerado y lo drástico de los cambios que están ocurriendo en la actualidad no tenemos el tiempo de nuestros antecesores para una comoda adaptación, de manera que nuestro recurso inmediato es la anticipación y la flexibilidad de pensamiento a fin de poder guiar a quienes se estan formando bajo nuestro amparo y responsabilidad dentro de la escala de valores que le permitiran salir avante en estos nuevos tiempos.
Reinventarse es difícil y requiere de valentía porque implica tomar riesgos, salir de lo seguro y habitual y exponerse a cometer errores y mas aun admitir que no lo sabemos todo, sin embargo es la gran responsabilidad de vida que tenemos para con aquellos que confían en nosotros para su crecimiento y evolución. No podemos defraudarlos! Continuará... si es su deseo