martes, 18 de junio de 2013

Del Pseudoamor al Amor Maduro



Cuenta la leyenda que un Rey llamado Pingmalion esculpe una estatua de una hermosa mujer y termina enamorado de ella...Este rey moldeó con sus propias manos la figura física de lo que consideró sería la mujer de sus sueños y la idealizo al punto de expresar por ella un amor tan grande que Afrodita la Diosa del Amor le insufló vida para que pudieran casarse y formar una familia.

Así nace el mito, se idealiza el amor basado en ilusiones abstractas sobre como debería ser la persona amada (pareja, hijos, amigos, padres...) y se crea el pseudoamor.

Tal cual existe un sucedáneo del azúcar o del chocolate, para quienes por diversas razones, ya sean económicas o de salud entre otras no pueden consumir el producto original, así el pseudoamor pasa a sustituir el amor verdadero en quienes aún no tienen la madurez emocional suficiente para aceptar las implicaciones y consecuencias de la responsabilidad que conlleva expresar amor genuino por sus semejantes. En esta categoría se encuentran los amores idílicos, intensos pero breves, los amores obsesivos donde los celos son el principal ingrediente de la relación, los amores de idolatría donde se acepta todo con tal de no perder a la persona amada, los amores posesivos donde el afán de poseer no permiten la libertad de la persona amada, y tantas otras patologías psicológicas que confunden y no permiten madurar y crecer lo que sería el amor autentico en una relación ya sea de pareja, fraternal o familiar.

El verdadero amor no puede definirse ni expresarse con palabras o imagenes porque es una manifestación emocional que la mente conciente no tiene capacidad de discernir, quizás lo mas cercano a una definición de amor genuino sería Tolerancia y Buena Voluntad; tolerancia para aceptar a la otra persona con sus virtudes y defectos y buena voluntad para desear, entender y darle lo que en realidad ella necesita. De allí que el amor es un sentimiento que necesita madurar y crecer sanamente y solo quien comienza por quererse y aceptarse a si mismo está en capacidad de querer y aceptar a los demás.

Quizás sea esta la sabiduría que permitió a nuestros abuelos formar relaciones y familias sanas y duraderas?, de cualquier manera es una decisión personal y un proyecto de vida que a cada quien de acuerdo a su entorno, educación y expectativas le toca averiguar...pero si aprendemos a identificar aquellas emociones sucedáneas del amor, entonces tendremos un gran paso adelantado en la búsqueda de la madurez emocional! Continuará...si es su deseo!!