-¿Que te tiene tan contento José?- pregunto Luis su compañero de trabajo...
-Este viernes salgo de vacaciones, he esperado todo un año para poder disfrutar junto a mi familia!!
-¡Por Dios! Que estupidez, solo disfrutas tu familia, tu vida, una vez al año???...
...Bueno, si este corto dialogo te ha chocado o te ha hecho reflexionar, quizás seas tu uno de los muchos José a los que la vida se les pasa de largo mientras están a la expectativa de su próxima oportunidad para disfrutarla.

Disfrutar, si buscamos su significado etimológico conseguiremos algo así como;
"disponer de los frutos", pero si lo analizamos más profundamente podríamos agregar;
"disponer de algo a lo que se tiene derecho" o mejor aun,
"gozar del producto de algo", cuando buscamos el significado de "disfrutar la vida" la cosa parece complicarse mucho más ya que implica toda la carga de tus acciones pasadas, mas todas las ansiedades de tu futuro próximo, tal y como le sucede a nuestro amigo José!
Es cierto, a medida que vamos creciendo y volviéndonos adultos responsables, el peso de las obligaciones va dejando a un lado aquella capacidad asombrosa que teníamos de niños para disfrutar la vida a diario, hasta que llega un momento que simplemente aceptamos como algo natural que solo podremos disfrutar cuando todas las necesidades estén cubiertas; "Disfrutare cuando me gradúe, disfrutaré cuando me case, disfrutaré cuando crezcan los niños, disfrutaré cuando me jubile... disfrutaré cuando muera!!!????"

De acuerdo a las características especiales que tenga tu existencia y tu manera de percibirla, solo tu podrás decidir cual es la mejor manera de disfrutarla, lo que si no debes permitir es la postergación de momentos genuinos y de calidad al lado de tus afectos, mientras priorizas en los deberes y obligaciones. Puedes separarlos, agendarlo si prefieres pero nunca jerarquizarlos porque en ese justo momento estarás dando el control y el derecho de tu vida a factores externos.
La vida, nuestra vida, es algo a lo que tenemos genuino derecho aunque no pedimos tenerla, no proviene de nuestra voluntad, nos fue otorgada a través de un ser superior y de nuestros padres. Es un don, un regalo y como tal debemos agradecerle a quienes nos la dieron descubriendo su valor y...disfrutándola!!
Continuará...si es su deseo!!