Había una vez un hombre que vivía al lado de una carretera, y allí vendía sándwiches.
Poco a poco fue aumentando las ventas. Y aumentaba cada vez más la compra de carne, queso y pan. Y compró una cocina más grande para atender mejor a sus clientes.
Y el negocio prosperaba. Y consiguió darle una buena educación a su hijo.
Un día el hijo, ya graduado, le dijo a su padre:
“Papá, ¿tú no escuchas la radio, no lees los periódicos?
Hay una gran crisis en el mundo, la situación es terrible,
Y aquí en el país está peor aún”.
El padre pensó: “Mi hijo estudió, lee los periódicos, oye la radio, debe tener razón”
Y comenzó a reducir las compras, disminuyo la calidad de los ingredientes, economizó en los carteles de publicidad,
Ya no anunciaba sus productos en voz alta, y atendía con desánimo a sus clientes, preocupado por las noticias de la crisis.
Y las ventas cayeron. Algún tiempo después, derrotado por la apatía, abatido por su propia actitud, llego a la conclusión:
“Mi hijo tenía razón, estamos viviendo una tremenda crisis”
No hay comentarios:
Publicar un comentario