Dos pescadores que entraron en la zona caudalosa de un río, fueron atacados sorpresivamente por un enorme cocodrilo que hizo voltear la frágil embarcación en la cual se hallaban. Una vez en el agua, el más joven nadó vigorosamente hacia la orilla del río aprovechando el impulso de la corriente a su favor, sin embargo cuando ya iba a alcanzar la orilla fue alcanzado por las fauces de depredador y arrastrado de nuevo a lo profundo del río donde fue devorado por el animal.
Mientras tanto el otro pescador, más viejo y experimentado opto por nadar río arriba, hasta alcanzar una de las riberas y así escapar de una muerte segura.
Los cocodrilos rara vez persiguen a sus presas en contra de la corriente, su éxito está en aguardar pacientemente a que su desprevenida victima se aproxime, y cuando atacan en el agua lo hacen aprovechando el impulso de la corriente a su favor lo que potencia su efectividad como hábiles nadadores.
En el mundo de las relaciones laborales y de negocios sucede algo parecido. nunca nuestros adversarios o competidores buscaran atacarnos si el entorno de la situación no les es favorable. Ellos simplemente aguardaran pacientemente a que estemos desprevenidos o en desventaja, pero si la desesperación los obligan a atacar, lo harán aprovechando la corriente que en ese momento tengan a su favor.
Es por ello que al estar pasando por una situación apremiante, debemos ser cautos y no tomar decisiones apresuradas eligiendo la salida que nos parezca más fácil, porque justo en esa dirección puede estar acechando el depredador. Es preferible nadar contra la corriente aunque parezca que estamos expuestos, ya que al igual que en las batallas la retirada no se hace a campo traviesa para evitar ser rematados por el enemigo y este rara vez se aventura a iniciar una persecución en senderos difíciles.
Continuará...si es su deseo!!!