domingo, 6 de marzo de 2011

Apropiandose de lo inmanifestado.

Lo primero que hace un creador, ya sea de una obra de arte, una pieza musical, un invento industrial y hasta una obra literaria es proteger su derecho de autor mediante los mecanismos legales existentes, luego procederá a poner su legado al servicio del resto de la humanidad con fines altruistas o comerciales, ya que ese es su derecho como autor. Así ha sido desde el comienzo de los tiempos y así sera hasta el final de la carrera del hombre. Muchas cosas han sido inventadas y muchas mas seguirán inventándose como respuesta a las necesidades humanas de vivir en un mundo mejor.

De allí se deduce que existe en esencia y al alcance de nuestro poder creador una riqueza y una prosperidad ilimitada que solo espera nuestra orden para manifestarse en recursos físicos, espirituales y emocionales a nuestro servicio como nos corresponde como autores y creadores de ellos.

Nuestra individualidad, exclusiva de cada uno de nosotros nos convierte en una herramienta especializada y especifica para llevar a cabo una tarea que solo nosotros podemos desempeñarla de la manera perfecta y que a su vez es nuestra contribución y el papel que nos toca jugar en la unidad del universo al cual a pesar de ser únicos estamos indefectiblemente adheridos.

Comprender nuestra meta o misión en la vida no es tarea fácil debido a que requiere adquirir un tipo de conocimiento que no puede ser captado por los canales concientes de nuestra mente, este solo nos llega por inspiración, pre-sentimiento y a través del ejercicio de la fe como único camino a nuestro subconciente, cuna del poder creador divino presente en cada uno de nosotros y paradojicamente para poder manifestar nuestra prosperidad debemos concientemente abandonar nuestros apegos y en modo subconciente apoderarnos de lo inmanifestado.

Solo creando sabremos que somos creadores, pero para internizarnos como creadores debemos primero creer que lo somos y precisamente allí es cuando la mente conciente se convierte en un obstáculo al exigirnos primero la manifestación antes de aceptar la esencia aun no manifestada, sin embargo acaso no nos apoderamos de lo inmanifestado al trazarnos una meta ambiciosa? acaso no es la fe y la creencia de nuestro poder creador quien nos impulsa a afrontar los riesgos y a aceptar los sacrificios como paso previo al éxito de nuestros sueños? y que decir de la perseverancia que mantiene nuestra voluntad ceñida al esfuerzo cuando la tarea se nos torna cuesta arriba? En esos momentos y en muchos otros de inspiración es cuando trascendemos de lo humano a lo divino y nos apoderamos de lo inmanifestado! continuara...si es su deseo!

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