domingo, 10 de octubre de 2010

La Familia, Urdimbre contra la Adversidad.

En la vida del ser humano común existen escasos momentos de dicha espectacular y de realizaciones fuera de serie y tal vez ningún episodio de estos garantiza un escudo contra la tragedia y la adversidad cuando esta nos golpea. No obstante cuando aprendemos a justipreciar esos pequeños ratos de dicha que constituyen disfrutar el momento presente, el valor de una sonrrisa, una palabra de aliento, la calma que proporciona al alma un sereno atardecer o la expectativa anímica de un buen comienzo del día por nombrar solo algunos de los muchos regalos que recibimos a diario, estos van formando una urdimbre de fortaleza espiritual que si bien es cierto no te evita que te golpee la vida, si te aminora la caída y te proporciona mas capacidad de recuperación.

Muchos de esos hilos de fortaleza espiritual se tejen en el entorno familiar. Al momento de nacer la mayoría de los seres humanos tenemos la dicha de hacerlo dentro de un núcleo formado por una serie de valores entre los cuales destaca el amor, edificado con no pocos sacrificios por nuestros padres y abuelos, de manera que crecemos nutriéndonos de una serie experiencias que nos cohesiona con todos y cada uno de los miembros del grupo familiar.

De allí la importancia de fomentar la tolerancia y la buena voluntad como los ingredientes principales del amor entre la familia, lo cual se traduce en aceptar y querer a nuestros familiares tal como son con sus defectos y virtudes ya que esto constituye las columnas primordiales de la unión familiar, nuestro principal refugio y sostén emocional.

Cultivar y cuidar los lazos familiares nunca ha sido tarea fácil, sin embargo constituye la obra sin concluir comenzada por nuestros progenitores y de la cual debemos tomar el testigo para entregarlo a nuestros descendientes como legado de valores que nos dotan de madurez, personalidad y criterio.

Cultivemos, nutramonos y valoremos lo que se ha definido como la "dicha humilde" constituida por esos pequeñisimos pero abundantes momentos de alegría que por abundantes mucha veces damos por sentado y los cuales tienen en la familia y el hogar su principal fuente de dotación.

Continuara... si es su deseo!

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