Durante el periodo de inconsciencia hacemos
uso del inmenso poder creativo sin control alguno por lo que los resultados a
veces no tan deseados, son catalogados como la “voluntad de Dios”, la vida, la
situación país, la pareja, el gobierno, el vecino, el jefe y un sinfín de “responsables”.
Luego viene un periodo de transición hacia la
etapa del “guerrero”. Aquí surge la rebeldía y un incipiente sentido de
responsabilidad por nuestras acciones. Concientizamos que nuestras experiencias
derivan de nuestro modo de pensar y actuar y comenzamos a buscar el
conocimiento como una herramienta para adquirir experticia y mejorar nuestra
situación.
Una vez establecidos como guerreros, comienza
una interminable lucha de aprendizajes y yerros. Dominamos una situación y de
inmediato tenemos que enfrentarnos a otra y así sucesivamente mientras el alma
experimenta, aprende y evoluciona, sin embargo en un determinado momento
nuestra misma alma nos exige un alto en la batalla, se trata del periodo de
transición hacia la etapa o el estado de “maestro” donde la conducta imperante
es la aceptación y el “fluir”.
Pero el alma en su infinita evolución no se
conforma y nos exige apropiarnos de nuestro poder implícito (empoderarnos) y en
vez de estar “fluyendo” con lo que la vida nos presenta, pasamos a determinar
libremente lo que queremos vivir, experimentar, disfrutar y aprender. Es cuando
dejamos de “decidir” entre las opciones que la vida nos presenta y pasamos a “elegir”
de manera consciente y voluntaria una distinta alternativa que nos complazca
y nos satisfaga con un sentido de paz y
realización interna.
Solo entonces cesa la lucha. La batalla
interna se detiene y el “guerrero” retorna victorioso al hogar precedido de
lauros y vítores…ha emergido el “maestro”
El hombre consciente no es bueno…no tiene que
serlo! Él es mucho más que la bondad ya que esta es apenas un resultado de la
lucha interna entre el “bien” y el “mal” durante la etapa del guerrero, pero el
maestro ya no necesita luchar, reprimir sus demonios internos o controlar sus
tendencias negativas. Él ya ha trascendido las etapas en que era necesario
decidir entre lo bueno y lo malo, ya no tiene juicios ni condenas ni hacia el
mismo ni hacia los otros porque ya “sabe” que todo lo que antes era juzgado
como malo no era más que el estado de inconsciencia previo en el transitar de
toda alma.
La consciencia no se puede adquirir porque es imposible adquirir lo que siempre ha existido en nosotros…solo hay que despertarla y esto es una elección que llegará cuando se agoten las etapas de “victima” y “guerrero”, es decir se trascienda desde la inconsciencia y la bondad hacia la consciencia.
Continuará...si es su deseo!

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